- "Y vivieron felices
por siempre." - Cerró el libro de cuentos que le leía sin falta cada noche, en un
intento de ofrecer alguna dosis de amabilidad a sus días. Sólo era una
fantasía, pero se negaba a permitir que él les arrebatara también eso. Observó
el rostro de su hija que se había quedado dormida. Guardó el libro en la
pequeña maleta, que contenía unas pocas cosas de la niña, la carta dirigida a
su hermana y los escasos pesos que logró esconder en el relleno del viejo oso
de peluche. Escuchó la puerta de la casa abrirse, se puso de pie y tomó el
cuchillo que tenía guardado en el primer cajón de la mesa de noche. Miró una
vez más el rostro de su pequeña y salió de la habitación dispuesta a matar al
dragón, aunque fuera lo último que hiciera.
martes, 25 de agosto de 2015
Micro-relato. Palabras mal interpretadas
DAYANA ANDREA TORRES
CUCAITA
Me decía: quiero que seas mía y que siempre lo seas. Me conquistaba…
Me decía: si no estás conmigo no estás con nadie. Me enamoraba…
Me decía: quiero que seas mía y que siempre lo seas. Me conquistaba…
Me decía: si no estás conmigo no estás con nadie. Me enamoraba…
Me decía: si te vas de mi lado te
inmortalizaré. Me asustaba.
Me decía: si te hago
daño es porque me das razones. Me paralizaba.
Aquel día al parecer le di razones
suficientes…Y me inmortalizó.
Micro-relato. Sin título
SONIA CARDONA
-¿Cómo se le dice no a una mujerota como ella? - Así se refirió el directivo a la líder del proyecto. Lo miré sin entender. Es una discusión técnica pensé, pero todos reían. -No hay nada qué hacer, sólo decir que aceptamos- concluyó uno de ellos. Todos asintieron riéndose y cambiaron de tema.
-¿Cómo se le dice no a una mujerota como ella? - Así se refirió el directivo a la líder del proyecto. Lo miré sin entender. Es una discusión técnica pensé, pero todos reían. -No hay nada qué hacer, sólo decir que aceptamos- concluyó uno de ellos. Todos asintieron riéndose y cambiaron de tema.
Micro-relato. Sentencia de muerte
NANCY JOHANA LEYTON
La suerte estaba
echada, las cartas sobre la mesa, el jurado leía la condena con dedos
señaladores. Culpable, su única palabra. Su culpa, su pecado, ser joven.
¿Defenderse o simplemente ser mujer? Ella miraba con una mueca en sus labios
(¿acaso sonrisa?) y simplemente dijo: él no volverá a tocarme a mí ni a ninguna
otra.
Micro-relato. Depende, Dependo, Dependiendo
DIANA MARIA CASALLAS
FAGUA
Hoy si me iré. Aunque depende del clima. Lloviendo no quiero partir. ¿Y si los niños no quieren venir? Dependo de eso también. ¿Podré continuar yo sola? ¿Y si mi trabajo no basta? Tendré que hacer cuentas y, dependiendo de eso, lo decido. ¿Cómo será vivir sin él? Depende, no sé qué duele más, seguir con el dolor de mi cuerpo que consume mi alma o que duela el corazón por su ausencia. Dependo de si puedo dejar de vivir dependiendo.
lunes, 24 de agosto de 2015
Micro-relato. Muñeca de trapo
CARMEN ALICIA
HERNÁNDEZ
No hables, ¡lo haces
mal!, no bailes, ¡te ves ridícula!, no cantes... ¡que música tan popular! Así
le hablan a la pobre y fea muñeca de trapo.
Micro-relato. Sin título
LIRIA MANRIQUE
Qué pusiste encima,
¿flores? Están hermosas. Se hubieran visto mejor en la mesita de centro de la
casa, que en esta lápida.
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